martes, 23 de octubre de 2012

Ciertos lugares de mujer

Brassai



El recuerdo de abrazos y caricias, de pasiones y deseos, de manos y piel en una danza suave, besos, pelo revuelto, sonrisas, suspiros. Me pregunto a veces porque esto, todo esto que pasó sigue presente en mi cuerpo, como pequeñitas cicatrices y antiguos caminos que tomé y en los cuales viajé como la gran aventurera que fui, que nunca he parado de ser, que siempre seré, en mi cuerpo y en mi mente, arriesgándome al equivoco, no pasa nada. Hace mucho tiempo, pero mucho, amé con misterio y alegría. Como mariposas perdidas y sin rumbo sus nombres revoletean en mi mente, pidiendo espacio y dirección. Yo solo recuerdo camas alegres, conversaciones, paseos. Hubo sin embargo otras cosas. Algunos nombres, que guardo secretamente en una libreta de anotaciones personales: un día lo quemaré todo, cuando sea luna negra. Sí, quiero sin embargo recordar lo feliz  que fui en medio de tempestades y lo fuerte que me hice y las pequeñas cosas que entendí. No hay que olvidar que existe, como el veneno de algunas serpientes,  la otra cara, la misteriosa cara oscura y dual de toda realidad y porque supe ver sus dos lados (y porque me mordieron los dos lados) ahora, sinceramente, prefiero libros sobre mi cama y mis gatos y mis perros. Y el silencio de mi habitación ocre y el otoño. Cada mujer es un mundo. Y en todos estos nuestros mundos  caben lugares para cuentos, historias, leyendas. Los príncipes existen, también los dragones. Lo que no sabíamos es que somos todo a la vez, que el dragón esta en nosotras y también el  príncipe. Ahora hemos entendido que podemos decidir como termina la historia, como tiene que acabar este cuento. Y es por eso que mis recuerdos son mariposas de una gran belleza pero solo son recuerdos de mariposas fugaces viajando en lugares y fronteras en mi memoria, marcas, pasajes. La realidad es esta cama vacía, que he elegido vacía, los libros que me esperan cuando el anochecer se asoma, los perros que miran en silencio mis paseos nocturnos, mis lecturas difíciles y mis gatos que deducen de mi ignorancia.